04 junio 2019

Sí, hay alternativas. ¡Y están en marcha!


Emergencia climática, desigualdades sociales, pobreza, alimentación insana, mares llenos de plásticos, aire irrespirable en nuestras ciudades… El modelo socioeconómico en el que estamos inmersos se cae a pedazos. Pero a medida que se derrumban sus piezas (aquellas "verdades incuestionables"), un nuevo concepto de progreso se abre camino.

Mitos... que se desinflan


Agricultura y ganadería intensiva… ¡La peor forma de producir alimentos!

Grandes extensiones de monocultivos, agricultura mecanizada, fertilizantes y pesticidas químicos… la "Revolución Verde" acabaría con el hambre en el mundo. ¡Mentira! Lo tenía todo de industrial y nada de "verde". Y vino la revolución de los transgénicos y con ella más acaparamiento de tierras, pérdida de biodiversidad, mayor uso de herbicidas tóxicos, contaminación, enfermedades…

La ganadería siguió el mismo camino, una producción cada vez más industrializada que ha derivado en macro granjas. Contaminación, cambio climático y maltrato animal han sido algunas de las consecuencias.

Combustibles fósiles… ¡Todo problemas!

Petróleo, gas, carbón. Energía abundante y asequible. La maquinaria del consumo se volvió loca y el mundo se llenó de contenedores y cargueros en un trasiego incesante de mercancías de un extremo a otro del Planeta. A las personas se nos define como consumidoras antes que como ciudadanas. Las consecuencias ambientales y sociales son devastadoras.

Producir, usar, tirar… ¡Y hasta arriba de basuras!

Para que la maquinaria no se pare hay que producir, usar, tirar… y vuelta a empezar. La Naturaleza es vista como un reservorio de recursos que podemos extraer sin importar las consecuencias: destrucción de ecosistemas, contaminación, extinción de especies, desplazamiento de comunidades locales. Y esos “recursos” acabarán pronto convertidos en basuras contaminantes que los ecosistemas no pueden integrar en sus ciclos naturales. Los mares y océanos llenos de plásticos son su cara más visible.

Tranquilos, la economía está al mando

La economía marca el rumbo de las sociedades. ¡Qué mejor objetivo que el crecimiento económico! La economía parece tener unas reglas inalterables, a las que las sociedades y la Naturaleza sólo tienen que adaptarse. ¿No será al revés?

Democracia: ¿era esto?

Un voto en una urna y listo. Delegamos el gobierno de nuestras vidas en los partidos políticos, en su mayoría demasiado alejados de la ciudadanía, demasiado cerca de los intereses económicos y demasiado centrados en sus propias peleas. ¡Y así nos va!

El cambio que viene


Aquella tarde, sentada en la sala del cine, me imaginé volando en mi "globo". Estaba siendo testigo de un viaje apasionante por realidades que están cambiando el mundo. Alimentos saludables, producidos localmente, a pequeña escala y arraigados en la riqueza de la biodiversidad. Paneles solares y turbinas eólicas que, además de poner freno al cambio climático, democratizan la producción y el uso de la energía. Ciudades más limpias y habitables. Productos fabricados para durar y residuos que se convierten en recursos.

Y todo va unido. El progreso no se mide en crecimiento económico sino en calidad de vida. La producción es respetuosa con la Naturaleza y genera más empleo. Las sociedades no delegan las decisiones importantes, sino que participan, deciden y construyen un futuro a su medida.

Todo esto y mucho más. Un documental inspirador, lleno de energía y esperanza, que nos despierta como ciudadanía activa, comprometida y solidaria.

Merece la pena verlo. Es también una excelente opción para un videofórum o para educación ambiental. Y más allá de este documental, cada vez surgen más iniciativas que marcan un cambio de rumbo.