21 de julio de 2014

Sobrevolamos el Planeta Azúcar. Un periplo que nos llevará desde las plantaciones de Brasil y Bolivia al corazón de África; de la bolsa de Nueva York a los despachos de Bruselas… Una aventura en la que tu también eres protagonista. 

Un dulce negocio  
El consumo de azúcar se ha disparado. No es casual, detrás hay una estrategia bien calculada. Un puñado de empresas transnacionales controla un negocio multimillonario. Las españolas Azucarera Ebro y ACOR también están integradas en ese conglomerado empresarial.

La industria azucarera es poderosa e influyente. Se mueve a sus anchas en los despachos y en los pasillos del poder para evitar regulaciones y políticas públicas que puedan afectar a su negocio. La presión ejercida durante la negociación del Reglamento de la UE sobre el etiquetado de los alimentos es un ejemplo reciente. 

El azúcar también tiene protagonismo propio en las bolsas. Con ella se especula, al igual que con otros alimentos, en los mercados financieros. Forma parte de numerosos fondos de inversión. Se negocia con la salud, el daño ambiental y la explotación laboral.


Y una amarga realidad
Si nos trasladamos a las plantaciones de azúcar, la realidad es bien distinta. Los daños ambientales incluyen desaparición de ecosistemas, ríos contaminados, erosión de suelos fértiles, uso masivo de pesticidas y fertilizantes, contaminación del aire por la quema de la caña… 

En África, es una de las causas del creciente acaparamiento de tierras que está despojando a las familias campesinas. Mali, Etiopía, Mozambique o Sudán son algunos de los países en los que se han producido en los últimos años conflictos por la tierra y el agua debido a la expansión de la caña de azúcar.

El trabajo en las plantaciones es muy duro y la explotación laboral es habitual. Jornadas extenuantes para obtener salarios de miseria. En ocasiones ni eso, porque la esclavitud no es una historia del pasado. En Brasil, las plantaciones de azúcar emplean a buena parte de los 25.000 trabajadores que, según la Organización Internacional del Trabajo, viven en el país en condiciones que se asemejan a la esclavitud. En las plantaciones azucareras bolivianas miles de niños y niñas son explotados.
El azúcar invisible, el etiquetado incomprensible

El consumo de azúcar supera con creces las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS). Se ha introducido en nuestra dieta sin que nos demos cuenta. La mayor parte del azúcar que ingerimos no se ve, es un ingrediente más en un sinfín de alimentos procesados. Leer la etiqueta de los alimentos no es de gran ayuda, son deliberadamente confusas, están ideadas para que no se entiendan. Imposible saber lo que comes.

No es de extrañar que el sobrepeso y la obesidad –y las enfermedades que los acompañan como diabetes, hipertensión, problemas cardiovasculares o algunos tipos de cáncer– estén en aumento. Son el quinto factor de riesgo de muerte en el mundo. Uno de los principales problemas de salud según la OMS. Además, el azúcar blanco es una sustancia procesada industrialmente y nada saludable. 



Está viendo su programa favorito…

También su dosis diaria de publicidad: anuncios de bollería industrial, refrescos, comida rápida y dulces de todo tipo. La televisión es el espacio publicitario más utilizado por las industrias de comida y bebida, con especial atención a las horas de programación infantil. Atractivos mensajes que marcarán sus preferencias alimentarias. Se cierra el círculo del negocio más dulce del mundo.



Una iniciativa de la organización VSF-Justicia Alimentaria Global, que se suma a las que ya existen en otros países. 
Pide, entre otras medidas:
- Que se regule la publicidad alimentaria, en especial la dirigida a los niños y niñas
- Un etiquetado nutricional claro en los alimentos
- Que se estudien posibles medidas fiscales para gravar los alimentos insanos


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